lunes, 22 de enero de 2018

JOSÉ MARTÍ EN EL IMAGINERO POPULAR

Autor Roberto Fabelo


La República nacida en 1902 con su carga de decepciones y frustraciones, venía precedida del sueño inconcluso de José Martí, conocido de primera mano por los miles de emigrados cubanos que en los talleres de tabaquería de Tampa y Cayo Hueso le oyeron en su prédica encendida y convencida. Ellos trajeron la leyenda y en la Cuba triste que nació con el siglo XX fueron propagando el mito martiano, ese que hizo erigir en el Parque Central de La Habana, una estatua de mármol blanco, que no era el Martí hiperquinético que había conocido en la emigración, pero que fue el símbolo al que se agarraron para rendirle homenaje; el mito que hizo cantar al pueblo aquellos versos...”Martí no debió de morir / porque fuera el Maestro y el Guía / otro gallo cantaría / la patria se salvaría / y Cuba sería feliz..., tristes estrofas de la ira contenida de un pueblo que había dejado a un tercio de los suyos en los campos de batalla y amanecía al siglo con y una caricatura de República y el desconcierto de un liderato convertido en “politiqueros” de segunda mano, con honrosas excepciones.

 Era triste ver la imagen de Martí en esos primeros 25 años de república, el invitado de piedra en los mítines políticos, citado y encartonado en frases hechas que ocultaban su preclaro y radical pensamiento.

 De ese “maniqueísmo” lo salvaron los maestros cubanos, esos que por su cuenta lo hacen crecer en sus clases, más allá de su poesía y la tristeza de haberlo perdido. Los maestros cubanos que enseñaron patria cuando esta estaba comprometida por la “Enmienda Platt”, aquella Ley anexada a la constitución cubana por los yanquis y que, entre otras cosas, les daba derecho a intervenir en Cuba cuando sus intereses estuvieran en peligro.

¡Qué República era aquella!, esa no era la patria del...”con todos y para el bien de todos”, proclamada por José Martí y ese sueño no lo olvidó el pueblo y su vanguardia que lo hicieron crecer al develar su pensamiento y tomarlo como proyecto para su futuro.

 Recuerdo eterno a Gonzalo de Quesada quien se empeñó en publicar las obras del Apóstol en medio de la desidia y la indiferencia, a Fermín Valdés Domínguez, calumniado por sus propios compatriotas por su verbo encendido y sus respuestas cortantes, él publicó en La Habana de esos tiempos muchas cartas, anécdotas y cuantas cosas podían resaltar la figura del hermano muerto, a Arturo de Carricarte, valiente frente a las envidias, martiano por convicción y rescatador del patrimonio material del Apóstol en medio de una República vergonzante.

viernes, 19 de enero de 2018

PERO SI UN DÍA ME DEMORO...


 Nuestro Silvio Rodrñiguez dejó en una canción (La Rabia) esta sensación que vivo hoy, en que la necesidad práctica de mi trabajo no me deja mucho tiempo para compartir con los amigos, es la inmediatez haciendo imposible regalarme unos minutos para la reflexión más íntima y la selección de todo aquello que esté en su Bitácora.
 Para nosotros en esta Casa Museo de José Martí son días de hermoso faenar, porque estamos en Jornada Martíana, y enero es mes de peregrinar de llegar a la modesta casita de Paula y ver los pocos objetos que quedan de su vida, ver el espacio vacío donde estuvo la cama de su madre aquel viernes 28 de enero, de madrugada, fría, como son estos días y nos trajo a este niño inteligente y abarcador que luego sería la figura referencial de nuestra cultura y la historia, José Martí.
 Organizar esta llegada al Belén cubano es titánico para este pequeño equipo, porque a veces de tanto querer hacer, los seres  humanos olvidan lo fundamental: "Lo más importante es lo que no se vé", en un mundo como el nuestro aluvión de información, aluvión de colores y vanalidad, apego a lo superfluo y lo novedoso, aunque no sea más que moda.
 Para ellos, los que llegán por cientos, el reconocimiento de los que le recibimos. La capacidad de asombro de la gente llana, es lo que nos nutre y esperamos que nuestras palabras en una visita o la respusta a una pregunta, sea la verdadera fuente de inspitación de la espiritualidad del cubano... lo demás es y será solo polvo de estrellas. Gracias.

lunes, 8 de enero de 2018

JOSÉ MARTÍ, AUTOBIOGRAFÍA




Este es un documento curioso, escrito por José Martí para el periódico “Patria” en 1892, el tema central es el propio Martí quien esboza una biografía del Delegado del Partido Revolucionario Cubano, pocos días después de haberse constituido esta organización que tiene como fin primordial luchar por la independencia de Cuba y de Puerto Rico, por su valor testimonial la traemos a los lectores de este Blog a modo de acercarnos un poco más a la figura gloriosa del Héroe Nacional de Cuba:

“El Delegado del Partido Revolucionario Cubano,- del Partido que mantiene la unión de los antillanos revolucionarios para impedir, con una guerra de espíritu público, el triunfo de una independencia nominal y fugaz, por no llevar en sí el aliento y los modos y el propósito de la república,- es el mismo hombre que a raíz del Zanjón[1] concentró e torno suyo los cubanos sagaces que convenían en la necesidad de mantener compactas, para la lucha decisiva,  las fuerzas de una guerra en que causas efímeras y personales vinieron a hacer posible la tregua innecesaria; el mismo hombre que, al día siguiente de caer con el movimiento imperfecto de 1880, convidaba a los jefes prestigiosos del extranjero, y a los cubanos más señalados de la Isla, a ordenar desde entonces, desde hace doce años, los elementos de opinión y de fuerza, para alzarse en seguro con la colonia podrida y minada; el mismo hombre que en hora difícil, sin ira en el corazón, prefirió mantener la  justicia de respetar al país y convidarlo cuando se le llevaba a la guerra que lo trastornaría, a la gloria insuficiente de llevar al país temeroso una guerra oscura y ciega; el mismo hombre que, por encargo de los compatriotas con quienes residía, propuso a las emigraciones, hace tres años, la conveniencia de fijar, campaña franca y unida, los principios de utilidad pública, y los métodos democráticos y cordiales, con que servían a la patria sus hijos emigrados. Y al ser honrado por distinción que ninguna otra pudiese superar, con la representación visible del Partido Revolucionario Cubano, él sabrá, sin duda en acuerdo estricto con su propia historia, y en obediencia al mandato expreso de sus compatriotas, guiar las fuerzas revolucionarias, en el período de su gestión, de modo que sean la única ayuda y no el mayor  peligro, de la patria amada; de modo que incluyan, para el poder de hoy y la paz de luego, los elementos todos del país, en la proporción de la justicia de modo que la guerra que se ordene, sea la guerra republicana e impersonal, germen de la república segura, y dispuesta en acuerdo con la voluntad y los intereses legítimos de la patria.”
Periódico “Patria”, 23 de abril de 1892[2]




[1] Lugar donde se firmó el fin de la primera guerra de independencia en Cuba, febrero de 1878
[2] Obras Completas de José Martí. Tomo 1, pp.415, 416

miércoles, 3 de enero de 2018

HOLA, FELIZ AÑO NUEVO




Hace más de una semana que no me conecto, es mi modo de reflexionar sobre mi mundo, en el que vivo, ese micromundo que no me hace falta  que nadie me cuente para hacerme a una idea de cómo está… lo vivo y con casi 67 años, a los que arribaré el día 14 de este mes.
 Han sido días de recuentos nacionales e internacionales, donde el pesimismo y la “mala leche” predominan, gracias al egoísmo y a la ambición desmedida del género humano, el hombre es más lobo del hombre, de hermanos, a veces no se respetan ni los consanguíneos, por lo que la mirada “objetiva” a la humanidad en su conjunto es una triste  representación de su salvajismo, el sálvese quien pueda y la defensa banal de la propiedad y los bienes por sobre la convivencia, la solidaridad, el altruismo y tantos valores  universales que hoy son letra muerta o metas inalcanzables de la humanidad.
 Lo triste es que en nuestra querida isla modelo van avanzando esos antivalores en medio de una propaganda casi bíblica que no pesa menos que la precariedad y el atavismo bien intencionado que sentimos cada vez más lejos.
 Como cubano y educador me toca hacer lo mío, enseñar  objetivamente la Historia que hemos vivido, mostrar con mi propio ejemplo que ser humano en este país va unido al compromiso de hacer por el otro, dejar una huella y atenerme a esa máxima martiana que dice que: “HACER ES LA MEJOR MANERA DE DECIR”.
 Felicidades compatriotas, que  la prosperidad venga con el sudor de nuestra frente o la inteligencia de nuestra mente, que la dignidad pase primero por la individualidad para que pueda luego convertirse en valor colectivo, esa es mi letra, lo demás es polvo de estrella.