lunes, 21 de enero de 2019

ÁNGEL DE LA GUARDIA BELLO, EL JOVEN QUE VIÓ MORIR A MARTÍ





 Muerte de Martí
Autor: Esteban Valderrama

Como un juego simbólico del destino nuestro José Martí murió en combate el 19 de mayo de 1895 acompañado de un joven de apenas veinte años de edad y que llevaba el nombre de Ángel de la Guardia, como el que todo ser humano tiene en su compañía, según la tradición cristiana, este era un ángel guerrero e impetuoso, un muchacho cubano nacido en Jiguaní[i] el 16 de febrero de 1875, que había llegado al campamento de Dos Ríos, donde estaban Martí y Máximo Gómez, como parte de la partida comandada por el General Bartolomé Masó.
 Al llegar campamento mambí se enteran por lo que están en el campamento que Máximo Gómez ha salido a perseguir a una columna española comandada por el coronel José Xímenez de Sandoval, Masó acompañado de Martí parte en busca de Gómez y al encontrarlo en los alrededores de la confluencia de los ríos Contramaestre y Cauto, este le ordena al Apóstol que permanezca en la retaguardia, tratando de protegerlo de los peligros de la guerra; lo deja solo partiendo junto con el general Masó a enfrentar al enemigo.
 Cerca del mediodía, poco después de lo relatado, José Martí , que se debate entre lo ordenado por Máximo Gómez y sus convicciones acerca del cumplimiento de su deber de cubano, se topa con el joven Ángel de la Guardia que viene de cumplir una encomienda de su jefe Bartolomé Masó y regresa a incorporarse al combate ya iniciado.
 Al encontrarse con el muchacho Martí toma la decisión de participar en el refriega y lo exhorta a que lo acompañe, parten rumbo al lugar donde se escuchaban los disparos. Ángel de la Guardia relatará posteriormente a Máximo Gómez que ambos salieron a  un claro de  monte frente a un cercado, tras el cual se  alineaban las fuerzas española, la descarga derribó a Martí  e hirió al caballo de Ángel de la Guardia, quien pudo escapar ileso.
 Dos disparos de fusil, uno en el esternón y otro bajo la barbilla, cegaron la vida del líder cubano,  que fue reconocido y llevado ya muerto por las fuerzas colonialistas hasta el poblado de Remanganagua donde fue sepultado en secreto en la noche de ese mismo día.
 Ángel de la Guardia continúo una meritoria carrera militar en las fuerzas libertadora cubana, formó parte de las fuerzas invasoras de Antonio Maceo, combatió en el duro combate de Peralejo y regreso posteriormente a la región oriental donde murió en el combate de Victoria de las Tunas el 31 de agosto de 1897 ostentando los grados de Teniente Coronel del Ejército Libertador Cubano.



[i] Actual provincia de Granma, Cuba

viernes, 18 de enero de 2019

MARTI SIEMPRE CONVOCA




Martí es un gran apoyo moral a la sociedad cubana actual, en primer lugar por su modo de entender la sociedad como una comunidad de intereses comunes que debemos cuidar y defender con inteligencia y paciencia, pero siempre con la disposición de defenderla con todo, incluyendo la violencia legítima del que defiende lo suyo (lo nuestro).
 Un hombre que creció intelectualmente cuando el capitalismo mostraba cuánto de egoísmo había en poner las ambiciones humanas en primer plano, sin tener en cuenta que como seres sociales formamos parte de un todo llamado Humanidad.
 Así hay que enseñarlo, ponérselo delante a los jóvenes, no solo como el doctrinario  al que acudimos en momento de inflamada coyuntura ideológica, sino como el compañero de viaje, como tantos otros, que hicieron de su vida y sus palabras el modelo a partir del cual construirnos a nosotros mismos.
 Los modelos de hombres son paradigmáticos y los políticos le despojan de toda la humanidad “superflua” para dárnoslo como dioses o “elegidos”, esos que admiramos pero que no son exactamente nosotros…recordar: cada ser humano es único y se parecerá tanto a su sociedad como esta sea capaz de incorporarlo, motivarlo y hacerlo crecer en un nosotros verdadero, pero si perdura en los “personajillos” el precepto de, “Haz lo que yo digo y no lo que yo hago”, sentaremos las bases de un hipócrita que esconderá su espiritualidad y no le encontrará  forma de  crecer y hacerlo realmente humano, ojo, no hablo de recetas, hablo de crecer  entre humanos, en familia, en pareja, como socios, amigos, conciudadanos y también como patriotas que tenga a toda la Humanidad  como patria, ahí está Martí, ese es el hombre.

miércoles, 16 de enero de 2019

ANTONIO GUITERAS: UN HOMBRE, UNA ÉPOCA




Cuando en Cuba hablamos de un hombre decidido y capaz de un liderato radical, pensamos enseguida en Antonio Guiteras Holmes, Tony, el hombre crecido con las circunstancias de su tiempo, madurando sobre la marcha y  con una concepción clara de cambios en una época de desorientación y oportunismo, como la que predominó en los días posteriores a la caída de Gerardo Machado en agosto de 1933.
 Él es el símbolo de las aspiraciones más noble de los que estaban involucrados en  la insurrección antimachadista  y  no querían que esta fuera solo la  salida del poder de este sanguinario personaje, sino el momento de cambios que tanto necesitaba el pueblo cubano.
 Un día como hoy 12 de septiembre de 1933, Antonio Guiteras asume la Secretaría de Gobernación del Gobierno Provisional de Ramón Grau San Martín, el conocido “Gobierno de los Cien Días” que tuvo en Guiteras su elemento más radical con importantes medidas revolucionarias que dicen mucho de su posición.
 Tal vez la más espectacular de estas medidas fue la nacionalización de la Compañía Cubana de Electricidad, de capital estadounidense y que cobraba altísima tarifas a los cubanos. Fue la primera medida de nacionalización contra una “propiedad” de capital yanqui en Cuba, sacrilegio que tuvo que pagar aquel efímero gobierno, crecido en medio del vendaval de las contradicciones, que no fue reconocido por el Gobierno de los Estados Unidos y que tuvo en el embajador de ese país en Cuba al jefe de los conspiradores para sacar del poder al gobierno provisional del demagógico Ramón Grau San Martín,  que tenía en Guiteras su ala izquierda y en el Coronel Fulgencio Batista, su ala derecha, contrapeso que lo llevó al fracaso y con ello lo anhelos de aquella Revolución de 30, que a decir de Raúl Roa, “se fue a bolina” como un papalote destrozado por el vendaval de sus circunstancias y una reacción derechista que no vaciló en eliminar a cientos de miles de opositores, entre ellos al propio Guiteras.