jueves, 5 de septiembre de 2019

EL MAESTRO DE JOSÉ MARTÍ



 
Martí y Mendive de José Villa Soberón en el Colegio San Pablo de la calle Prado restaurado en 2018 por la Oficina del Historiador de La Habana


En la vida de todo gran hombre siempre hay un maestro que influye e incide en la actitud de este en la sociedad en la que le toca desarrollarse, unas veces ese maestro queda en las sombras pero su prédica y su ejemplo de vida fluyen en su discípulo aún cuando este lo supera en la tarea de llevar adelante ideas de las cuales tuvo una primera noción con ese maestro.

 Ese fue el caso de Rafael María de Mendive (23/10/1821-1886), un intelectual cubano de sólida formación cultural, educado en el colegio de José de la Luz y Caballero, ambos formadores de ciudadanos, cubanos de convicción y orgullosos de su otredad con respecto a España.

 Al colegio de Mendive llega en 1865 un jovencito de clara inteligencia, sed de aprender y dotes naturales para la poesía, era José Julián Martí Pérez, mente despierta en años de inquietudes, que admiró en su maestro su entrega a la enseñanza, sus dotes poéticas y la pasión por Cuba y su cultura.

 Cuánta inteligencia vio en el discípulo, que terminando el séptimo grado convence a su padre para presentar a su alumno a exámenes de suficiencia con vista a matricular la Segunda Enseñanza, aprobó, y su joven alumno matriculó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana en 1866 y al año siguiente su maestro lo incorpora a su nuevo Colegio San Pablo en el que podía continuar los estudios de Segunda Enseñanza.

 En octubre de 1868 al iniciarse la guerra por la independencia en Cuba, el colegio de Mendive se convierte en un hervidero de simpatizantes de la independencia y el maestro en sus tertulias mantenían informado a sus discípulos sobre la marcha de la guerra, argumentaba el derecho de Cuba para ser libre y nunca ocultó sus simpatías por la Revolución que se desarrollaba en Cuba.

 Él, como ninguno, influyó decisivamente en la formación ideológica de José Martí, influyó en su rigurosa formación humanística, con esa visión de universalidad y pertenencia que lo hicieron al mismo tiempo, el forjador de la unidad de los cubanos para continuar la lucha por la independencia y el impulsor de la unidad latinoamericana para enfrentar los peligros latentes entonces, consumados hoy, de las ambiciones del capitalismo norteamericano sobre nuestra región. El fustigador de dictadores, el partidario del ser humano y sus posibilidades de desarrollo espiritual y el hombre de sensibilidad poética tal que integra los versos a sus ideales, sin perder ni belleza, ni convicción en lo que dice y escribe.

 En esta primera semana de septiembre cuando celebramos la hazaña de nuestro pueblo de mantener un sistema de enseñanza de Primer Mundo, nada mejor que recordar a estos dos grandes de nuestra pedagogía en los cuales se cumple aquel aforismo de José de la Luz y Caballero que me atrevo a parafrasear: “maestro puede ser cualquiera, educador, solo quien sea un evangelio vivo”

 Maestros sigan este reto, está carrera no es para hacerse rico sino para “creadores”, esta es una carrera de vocación, no la última opción de un estudiante mediocre que a la primera crisis se va detrás de un mostrador por que gana más, al menos este es mi criterio del maestro, un artesano de almas.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

CUATRO DE SEPTIEMBRE DE 1933: UNA NUEVA CARA, UN MISMO PROBLEMA



Antonio Guiteras Holmes, antimperialista y revolucionario radical, fue protagonista principal de este movimiento progresista surgido del pronunciamiento militar del 4 de septiembre de 1933.
Autor: Sernado Cabrera

 Hace 86 años ocurrió un hecho militar de que tendrá grandes repercusiones en el panorama político y social de Cuba en los años posteriores a su ocurrencia, ese día se produce el pronunciamiento en Columbia de un grupo de sargentos y soldados que en medio de la incertidumbre que dejaba la caída de la dictadura de Gerardo Machado, marcó el nacimiento de un nuevo pivote de la politiquería cubana encabezada esta vez por un hombre de origen humilde, el sargento Fulgencio Batista Zaldivar, oportunista y ambicioso que supo hacer una lectura de los acontecimientos del momento y sacar partido para sus conveniencias personales en medio de un panorama político en el que las fuerzas progresistas del país se presentaban dividas y encontradas.
 El 4 se septiembre de 1933 se produjo este movimiento militar al cual se fueron uniendo el Directorio Estudiantil Universitarios, el ala radical del ABC y numerosos intelectuales, los cuales formaron en Columbia la Agrupación Revolucionaria de Cuba que el 5 de septiembre nombró una Junta Colegiada para dirigir el país: Sergio Carbó, Guillermo Portela, Ramón Grau, Porfirio Franca y José Miguel Irisarri, conocido en la historia como Gobierno de la Pentarquía.
 Carlos Manuel de Céspedes, presidente provicional tras la caísa de Machado, no opuso resistencia, aunque los grupos oligárquicos del país pidieron la intervención norteamericana y negaron el apoyo a la Pentarquía que solo gobernó hasta el 10 de septiembre de 1933.
 Ese día asume la presidencia Ramón Grau San Martín con un gabinete en el que estaban representadas todas las tendencias que se movían dentro del movimiento revolucionario: los radicales de izquierda, representados por Antonio Guiteras, como ministro de Gobernación y el recién nombrado coronel Fulgencio Batista como jefe del ejército  y representante de las fuerzas más conservadoras. El gobierno de los Estados Unidos negó en todo momento el reconocimiento al Gobierno Revolucionario, con lo que este no logró estabilizarse por las fuertes presiones que recibía tanto de los grupos populares, como de la derecha. El Partido Comunista encabezado por Rubén Martínez Villena hizo un llamado a tomar el poder y para ello mantuvo un estado de agitación en todo el país, que fue fuertemente reprimido por el Ejército, encabezado por Batista a fin de mantener el orden del estado burgués y los intereses económicos de los inversionistas yanquis.
 Batista comenzó a perfilarse como el “hombre fuerte” de la oligarquía nacional y de los intereses de los Estados Unidos.

lunes, 2 de septiembre de 2019

CUANDO LLEGA SEPTIEMBRE EN CUBA




Cuando llega septiembre en Cuba, la noticia se genera en los hogares de todo el archipiélago, de San Antonio a Maisí, incluyendo nuestra bella Isla de la Juventud, todo queda supeditado a los preparativos del curso escolar, que sin interrupciones, contra viento y marea comienza esa primera semana del noveno mes del año.
 Por cotidiano, un hecho tan hermoso no es noticia en un país “BLOQUEADO”, eso no lo olviden, que tenemos que erogar grandes sumas para traer desde cualquier parte del mundo los materiales necesarios para que no falten los uniformes de nuestros niños, o los insumos escolares mínimos, necesarios y gratuitos que llegarán a cada rincón de esta país que desde el triunfo de su Revolución en 1959 puso el énfasis en aquella sentencia martiana de “Ser culto es el único modo de ser libre” y pase lo que pase no ha dejado a un solo niño sin la oportunidad y la obligación de sus mayores de enviarlos a la escuela, aun cuando tenga algún tipo de discapacidad o la naturaleza le haya jugado una mala pasada, será tan culto como él quiera ser, para que sea tan libre como quiera ser.
 La libertad va más allá del tener mucho desde el punto de vista material, aunque es verdad que las alas de la espiritualidad crecen más mientras más se sabe y la prosperidad predomine, aunque existan muchos tristes ejemplos de lo contrario.
 “Ser bueno es mejor que ser príncipe”, sentenció Martí y en las escuelas cubanas la bondad y el amor crecen, pero el hogar debe educar en el ejemplo de modestia, bondad, sencillez, altruismo, que abrillantarán el talento hasta la altura del sol, y hará posible que tengamos ciudadanos mejores, más comprometidos con su sociedad y su tiempo, estén en el lugar que estén, al fin y al cabo los buenos ejemplos y la buena educación siempre enorgullecerán al educando y al que se beneficia con su cultura y saber.
 Más de un millón y medio de estudiantes estarán hoy en las aulas cubanas, pensemos en el esfuerzo material que esto significa para nuestra humilde sociedad, siempre sorteando los escollos naturales de la economía y la maledicencia de los que no nos perdonan haber hecho una Revolución, MAS GRANDE QUE NOSOTROS MISMOS