martes, 5 de julio de 2016

JOSÉ MACEO GRAJALES, EL LEÓN DE ORIENTE (1849-1896)




“Todo hombre si tiene conciencia de su propio valer,

rechaza indignado que se le considere

ciudadano de segunda clase"
José Maceo

 A los cubanos no tengo que presentárselo, este gran hombre es uno de los hijos de Mariana Grajales y Marcos Maceo, hermano de Antonio y relevante jefe militar de las guerras por la independencia de Cuba, murió en combate por la libertad de Cuba hace 120 años un 5 de julio en su amada tierra oriental

“Se distinguía por ser leal y franco; pero la cualidad más saliente, y que hacía del general José Maceo tan simpática figura militar, fue indudablemente el valor: siempre se empeñó en ser el primero en reconocer al enemigo, como si fuera un simple oficial, y combatía personalmente en la línea de fuego en medio de los soldados de su escolta”[1]

 Se unió a la insurrección independentista el 11 de octubre de 1868, junto a sus hermanos Antonio y Justo Regueiferos Grajales y terminó la primera etapa de la guerra por la independencia de Cuba con los grados de coronel, participando en numerosos combates bajo las órdenes de los más prestigios jefes de la contienda, entre ellos Máximo Gómez y su hermano Antonio.

 En marzo de 1878 está junto a su hermano y las tropas orientales   en la dignísima “Protesta de Baraguá”, reunión convocada por el general Arsenio español Martínez Campos para darles a conocer los términos de lo acordado en el Camaguey para terminar la guerra. Ese día su hermano Antonio le hizo saber a las autoridades españolas que ellos no estaban de acuerdo con lo pactado porque no se alcanzaba, ni la independencia de Cuba, ni la libertad de los esclavos, por lo que continuarían combatiendo.

 Terminada la guerra permaneció en Cuba y en 1979 se une al nuevo intento por la independencia, que meses después fracasó. Por esta causa fue detenido en 1880 y deportado a los presidios españoles en Ceuta, África. Su rebelde personalidad lo hicieron intentar dos veces escapar de la cárcel, refugiándose en Gibraltar, desde donde los ingleses lo devolvieron a España.

 Indultado por las autoridades coloniales españolas regresó a reunirse con su familia, primero en Jamaica y luego en Costa Rica donde trabaja con su hermano Antonio y otros emigrados cubanos.

 Convocados por José Martí, los hermanos Maceos llegan junto a un puñado de valerosos oficiales cubanos a la playa de Duaba, Baracoa, el 1ero de abril de 1895. Poco después del desembarco fueron dispersados por fuerzas españolas y José  se abrió paso solo por los intrincados montes de la serranía hasta unirse a las partidas insurrectas.

El 25 de abril Máximo Gómez y José Martí se unieron al general José Maceo quien se batía derrotando al enemigo en Arroyo Hondo en la cercanía de Guantánamo. Tres días después lo ascendieron a mayor general y el 20 de octubre de ese mismo año asumió la jefatura militar del departamento oriental. El 5 de julio de 1896 resultó gravemente herido y falleció a las pocas horas, a los 47 años de edad, en Loma del Gato, donde también los españoles tuvieron grandes pérdidas.

 Es uno de esos cubanos inolvidables por su entrega e imprescindible por su fidelidad a la causa de Cuba, respetado por sus compatriotas y temido por el enemigo que vio en él un incansable defensor de la libertad de Cuba.




[1] Porfirio Valiente: “Sobre el General José Maceo”, en rev. Del Caribe, pág. 106, Nº 31, 2000

lunes, 4 de julio de 2016

EL CHE HABLA DE JOSÉ MARTÍ



Hace unos día encontré estás notas escritas por mí sobre       este acercamiento que tuvo nuestro Che a la figura de José Martí. Lo traigo a colación porque en esta época en que estamos intentando rescatar valores y buenos ejemplos para el cubano joven, esta sencilla referencia del Guerrillero Heroico puede servir de guía a quienes se amarran al “teque manido”, el discurso cerrado y la verborrea que solo los complace a ellos por lo que dicen y no por lo que llegan, esta sencilla manera de dar una lección de historia queda para todos los que con responsabilidad pedagógica o no enseñamos a las nuevas generaciones:

 El 28 de enero de 1961, aniversario del natalicio de José Martí y en un año en el que Cuba se había comprometido ante el mundo librarse del flagelo del analfabetismo, se produjo este hermoso encuentro del Comandante Ernesto Guevara con un grupo de entusiastas jóvenes que lo aclamaban; con su peculiar manera de dirigirse al pueblo el Che dijo:
 “Hoy se cumple un nuevo aniversario del natalicio de José Martí, y antes de entrar en el tema quiero prevenirles una cosa: he escuchado hace unos momentos: ¡Viva el Che Guevara!, pero a ninguno de ustedes se les ocurrió hoy gritar: ¡Viva Martí!... y esto no esta bien...”
 Más adelante explica a los jóvenes allí reunidos lo que significa Martí para los revolucionarios, “...Martí fue el mentor de nuestra Revolución a cuya palabra había que recurrir siempre para dar la interpretación justa de los fenómenos históricos que estábamos viviendo, y el hombre cuya palabra y cuyo ejemplo había que recordar cada vez que se quisiera decir o hacer trascendente en esta patria... porque José Martí es mucho más que cubano; es americano, ...su voz se escucha y respeta no solo aquí en Cuba sino en toda América”
 El guerrillero argentino-cubano que conoce del arraigo del Apóstol en el pueblo cubano profundiza en el modo mejor de rendirle homenaje al inspirador ideológico de la Revolución Cubana:
 “Se puede honrar a Martí citando sus  frases bonitas, frases perfectas, y además, y sobretodo, frases justas. Pero se puede y se debe honrar a Martí en la forma en que él quería que se le hiciera, cuando decía a pleno pulmón: “La mejor manera de decir es hacer”
 La ejemplar vida del Guerrillero Heroico fue su mejor modo de rendirle homenaje al Cubano Mayor. El pudo conocerlo poco, como bien dice en otros momentos, había leído algo de su poesía y aprendió de su obra y ejemplo con los cubanos en la preparación de la insurrección, en la guerra y ya triunfante la Revolución pudo aquilatar el valor de la vida y la obra de José Martí, no solo para los cubanos, sino para los latinoamericanos y los desposeídos de la tierra, con los que quiso su suerte echar.
 Sus palabras de ese día se centraron en explicar a los jóvenes cubanos el modo de honrar a Martí enfatizando su identificación con aquella máxima martiana que expresa: “Todo hombre verdadero debe sentir en la mejilla el golpe dado a cualquier mejilla de hombre” porque para él ese aforismo definía a un revolucionario en la lucha por lograr la plena emancipación humana, por eso murió Martí, por eso también murió el Che.
 Al terminar su alocución, después de recordarles el amor de José Martí por la niñez y la juventud, el Che les pidió a los allí reunido que lo despidieran como lo habían recibido,”...pero al revés: con ¡Viva Martí que está vivo!”


viernes, 1 de julio de 2016

VOLVIENDO SOBRE “PALABRAS A LOS INTELECTUALES”



Acabo de leer en Cuba Debate un artículo de Fernando Martínez Heredia sobre el entorno histórico de Palabras a los Intelectuales , como siempre muy objetivo y realista acerca del modo en que podía concebirse una política cultural dentro de la Revolución en aquella época. Yo tenía 10 años y para ese entonces un niño hijo de un peón de vía ferroviarias, que no tuvo trabajo fijo en mucho tiempo, al cual la Revolución le garantizó ese derecho para mantener a su familia, es un motivo más que suficiente para identificarme con todo lo que Fernando escribe y describe, pero cuánto daño hicieron aquellos “comisarios de panfleto” dispuestos a cobrársela a aquel grupo de escribidores y artistas liberales, actuantes y militantes muchos, pero a su forma sin manuales para vivir su vida, opinando de lo que le viniera en gana, sin consultar con nadie y que ante la palabra “libertad” se inclinaban como ante una diosa.
 Para disfrutar y hacer uso de la libertad plena hay que tener cultura, no prejuicios, ni moldes de cómo debe ser el hombre y la mujer, de esos dogmas nos llenaron y nos llenan las religiones, ¿cómo entonces un proceso de “liberación nacional y social” va a esgrimir modelos de cómo se debe ser, actuar, de qué lado hacer el amor y prejuiciar a unos sobre otros?
 Esa era la esencia de la discusión, la “pureza angelical” del ser humano debía ser el patrón del “hombre nuevo”, es lo que se imponía, sino no eres revolucionario, y a partir de ahí venían las consecuencias críticas, la no publicación, el ostracismo, el traslado para ocupar puestos alejados de la cultura y la enseñanza, para que la túnica de la pureza no se manchara.
 Por Cuba y su noble causa, han luchado y muerto muchos, en este pueblo las hazañas gloriosa y cotidianas las hemos hechos todos, sin preguntar, ni esperar nada a cambio, de otra forma, no hubiéramos llegado hasta aquí, pero es bueno esclarecer, porque ese proceso de inventar un “pueblo angelical” fue duro y causó muchos sufrimientos, muchos desearon tener mejor un hijo delincuente que homosexual, por muy preparado que estuviera y el éxodo del Mariel fue nutrido por esa “escoria social”, que no era enemiga de la Revolución, solo quería vivir su vida en Cuba y eso era imposible en aquellas circunstancias.
 Aquellos vientos trajeron esas tempestades, ¿hemos cambiado mucho?