Hola, estamos viviendo en un mundo convulso en el que los intereses de los poderosos pretenden ahogar los derechos mínimos que la mayoría de la Humanidad merece, un mundo de abundacia y despilfarro para ese famoso 1 % que pugna por convertirse en "Humanidad exlusiva", mientras los otros, el 99 % no pasa de ser gente de repuesto, para usar en el trabajo, como mercancia humana, consumidores, sin preguntar nada y apabuyados por la enorme cantidad de información, la mayoría, falsa, verdad a media o cuando menos tergiversada, lo por está en que los "sombies" existen, millones de seres humanos vagan en este mundo de consumismo detrás de la "virtualidad" de todas las cosas, cuando solo bastaría una mirada a tu alrededor para encontrar un objetivo para vivir, un modo de crecer espiritualmente y de tener un mañana, que no tiene que ser de opulencia sino del bienestar que el trabajo pueda proporsionarse, eso parece teque, pero somos muchos en esta Isla Bella que vivimos de ese modo, con una, un modo tan nuestro de salir adelante a pesar de los "mostruos del poder corporativo", lleven el nombre que lleven. Como dicen Silvio: "YO ME MUERO COMO VIVÍ"
martes, 3 de diciembre de 2019
viernes, 18 de octubre de 2019
LA ESCARAPELA DE LA CONTINUIDAD
Como cubano y como trabajador de la cultura, me llena de pleno orgullo el hecho de ser parte de los cuidadores de la ESCARAPELA DE LA CONTINUIDAD, la que Céspedes entregó a Fernando Figueredo en los dificiles momentos de la Revolución de Yara, cuando el caudillismo y el regionalismo hicieron de Céspedes una víctima, y que este gran patriota entregó a Martí cuando su liderazgo de continuidad le hizo ver en él al líder del pueblo irredento.
Quiso el azar que con ella junto a su pecho, cayera el Apóstol aquel 19 de mayo de 1895.
lunes, 23 de septiembre de 2019
SEPTIEMBRE, COYUNTURAL Y CUBANO
Hace
unos días que no escribo nada para el público, no faltaban, ni las palabras ni
la motivación, pero fueron, son, días, en que hubo que apretarse el cinturón
uno y dos ojales, para salir adelante en medio de esta crisis “coyuntural”[1]
que a todos nos molestan por su sentido retardador de sueños y de deseos de
construir un país “próspero y sostenible”[2]
Los “pendejos” sacudieron el fantasma del “período
especial”, como si no estuviéramos vivo y participante, la mayoría inmensa de
los que tuvimos que “arar en el mar”, agarrarnos a la esperanza y seguir
adelante cuando el mundo político soñaba con una caída del socialismo cubano y
su carga de sueños y conquistas: FRACASARON, y aquí estamos, más viejos, pero
firmes, cujeados de teorisismos, arando con los “mismos bueyes”, capaces de
garantizarles a las generaciones que venían detrás, hoy vivas y actuantes, la
capacidad de crítica, la libertad de discernir, el derecho al disparate, la
ingenuidad de la evasión, la libertad de irse y volver, si quieren, de Cuba, de
acostarse con quien le dé la gana y tener o no tener religión, pero la garantía
de que este proceso revolucionario era también por ellos y para ellos y que
mientras seamos vecinos de los Estados Unidos, no nos perdonarán la herejía de
no ser capitalistas a ultranza, de ser inclusivos, aún con errores, y de ser
herederos políticos y morales de dos hombres increíbles e idolatrados, pero
muchas veces no entendidos: José Martí y Fidel Castro.
Hasta otro tiempo, “milenium”
jueves, 12 de septiembre de 2019
PENSAR COMO PUEBLO, UNIRNOS COMO PAÍS
Otra
vuelta de tuerca en la muy larga cadena de agresiones que el imperialismo
yanqui ha tejido contra el pueblo cubano y su Revolución desde hace más de 60
años, más de lo mismo, vuelven apostar a destruir desde adentro la unidad de los
cubanos y hacer fracasar estos sueños de construir un país próspero, “con todos
y para el bien de todos”, como lo propuso Martí
hace más de cien años.
Desde entonces el mayor enemigo del progreso del
pueblo cubano es la oligarquía yanqui, siempre anexionista, incapaz de
reconocer que la dignidad de este pueblo ha sido defendida por muchas
generaciones soñadoras que ha tenido que enfrentar no solo su soberbia sino el
lacayismo de los malos cubanos que no se acostumbran a vivir “sin amo”.
Estamos en la calle, desde muy temprano miles
de trabajadores de diversos perfiles vamos a ocupar nuestros puestos de
trabajo, comprendemos el momento que vivimos, los más viejos, ya vivimos otros
y sin miedo pero con firmeza enfrentamos el plan macabro de destruirnos desde
adentro con la capacidad de liderazgo, la explicación oportuna, la firmeza de
la medida necesaria y la respuesta oportuna al “desencantado”.
“Plan contra plan” como nos dijo Martí y
confiando en los jóvenes, esos que nos han acompañado siempre en los momentos decisivos,
esos que fuimos nosotros ayer, cuando la necesidad revolucionaria hizo parir
artilleros de quince años que se batieron en Girón, alfabetizadores adolescente
desafiando a las bandas de alzados en su afán de truncar el sueño de cultura
del campesino; los que sacrificaron
vocación por la necesidad de
prepararse en carreras necesarias para el país, los jóvenes que fuimos y
que ahora nos vemos reflejados en estos muchachos y muchachas irreverentes,
escandalosos, con muchas hormonas para
derramar en sus fiestas y reuniones, nosotros también fuimos eso, formamos
parte de un proyecto infinito de país que tiene como premisa máxima el “alcanzar
toda la justicia posible”, otra vez Martí, y yo diría que la imposible, no nos
defraudemos nosotros mismos, pensemos como País y como Pueblo, confiemos y participemos,
este es el legado de UN CUBANO MÁS.
viernes, 6 de septiembre de 2019
EMIGRAR, CON LA PATRIA A CUESTA
La
Jungla. Wilfredo Lam
Uno de los asuntos más
delicados y discutidos por la sociedad cubana ha sido y es la emigración, que
como en todas partes no es un fenómeno contemporáneo en Cuba sino que se
remonta a los días fundacionales de la nación cubana.
De gente que va y viene se hizo esta sociedad
nuestra, que comienza a cumplir los 500 años en sus núcleos poblacionales más
antiguos. El hombre originario de esta tierra se vio arrollado por la
tecnología y la ideología del conquistador hispano, que no venía a civilizar a
nadie y mucho menos a evangelizar, eran
esos los pretextos necesarios para aventureros en busca de riquezas, de
segundones haciendo méritos y de una Iglesia buscando afianzar el debilitado
poder que tenía en Europa.
Fuimos casi un isla desierta por varios
siglos, botín de piratas y una población atemorizada que se refugió tierra
adentro, dándole la espalda al mar, La Habana era emporio de La Flota Española
y el resto de Cuba un país casi despoblado.
La irrupción de los ingleses en 1762,
incentivo la trata de esclavo como mano de obra para el enriquecimiento rápido
de una burguesía esclavista que floreció con la sangre de miles de negros
traídos de África y fomentaron una cultura criolla, opulenta, eurocéntrica y
temerosa de los mismos negros que le
mantenían las riquezas.
Las disposiciones despóticas de la metrópoli
española provocaron en el siglo XIX las primeras oleadas de emigrados políticos
que en busca de la libertad se refugiaron en las repúblicas de Hispanoamérica y
en los Estados Unidos. José María Heredia y Félix Varela, serían el paradigma
de estos desterrados añorantes del suelo natal y que no vieron la patria, pero
dieron el ejemplo.
Sería la radical postura de los cubanos en
1868 en su voluntad por alcanzar la libertad que provocaría la mayor oleada de
emigrantes cubanos hacía los Estado Unidos, Jamaica, Dominicana, Haití, México
y tantos otros rincones de América donde vivió el corazón cubano, pensando en
Cuba, viviendo por Cuba, creciendo para Cuba.
Esta es la emigración fructífera que abarcó a
todas las capas sociales y que
fortaleció la voluntad de libertad e independencia, frente a la servil y
oportunista posición de la burguesía esclavista, que prefirió ser española para
mantener el caudal y estaba dispuesta a ser “yanqui” ante que perder sus privilegios amasados sobre el dolor de los
esclavos.
Esta es la emigración que acogió a los
veteranos de la primera guerra de independencia, la que siguió la guía de
Martí, la que escuchó más claro el pensamiento social del Apóstol en su afán de
crear una República de iguales y la que volvió a Cuba, esperanzada primero,
defraudada después, a tratar de vivir como ciudadanos en una “República” a
media, en la que siguieron gobernando
los que nunca quisieron la libertad si esta venía acompañada de la
igualdad social.
¡Años!, años hubo que batallar en el siglo XX
cubano para que la República fuera “con todos y para el bien de todos” y
en radical epopeya hacer una Revolución
Popular, radical y genuina, que con los “muchos humildes” de un lado y la
“minoría poderosa” del otro llevó a este pueblo a una espiral de radicalidad,
justezas y a veces de desatinos, con la razón de este lado.
Volvió a emigrar parte de este pueblo, primero
los cómplices de Batista, luego los acomodados temerosos, los que
esperaban tranquilos por el rápido
fracaso de la Revolución Cubana, con las
dificultades económicas provocadas por el bloqueo yanqui y las intolerancias de
una “izquierda absurda”, salieron otros
miles, en busca de la prosperidad que en Cuba no tenían, a pesar de la Revolución
inclusiva, llevándose a Cuba en los recuerdos, estigmatizados de “gusanos”,
dejando lágrimas en ambas orillas y corazones divididos por la ideología.
Emigrar era un estigma, “Camarioca”, la
“Embajada de Perú”, “Mariel”, la “Crisis de los Balseros” fueron episodios que
solo dejaron desgarraduras en el alma cubana, y ya no se fueron los ricos,
porque no los había, ni los aburguesados, porque ya no estaban, ahora se iba la
“escoria”, muchos delincuentes comunes, otros eran homosexuales, intelectuales,
religiosos, “gente no integrada al proceso”, gente que quería reunirse con los
suyos, gente que quería dejar de ser una pieza en el rejuego político, gente,
gente, gente, de todas clases, gentes con derecho supuestos y no cumplidos,
gentes diluidas en una masa amorfa por un estado burócrata.
Gracias a los años 90 y a la caída del muro de
Berlín y a la desaparición de tanta mentira burocratizada, comenzamos a
recomponernos y los intolerantes tuvieron que aceptar la realidad y Cuba tuvo
que encontrarse como era, diversa, amplia, multicultural, multirracial y real,
sin necesidad de esperar ser “hombre nuevo”, para ser cubano, sino ser humano
bueno, decente y con ganas de trabajar por nosotros mismos, para nosotros
mismos y por la prosperidad de todos nosotros, esa es la Cuba que yo sueño, más
grande que una isla, crecida en cualquier rincón del mundo, donde repique un
tambor, se baile casino y haya un escándalo fiestero, porque allí están los
cubanos, ganándose la vida con la nostalgia al pecho y la fortuita lágrima por
su “Isla Bella”.
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