Ojalá no mueras nuevamente en mármol, ojalá esta generación de la prisa y la inmediatez, no le despoje de su espiritualidad para dejarle en la frase hecha, la interpretación que conviene o la simulación adyecta, porque ser como tú es simplemente ser bueno, decente, humanista, solidario, para que la sociedad en que vivimos sea mejor, aunque le falten aún muchas cosas materiales por hacer, "¿CUBA QUÉ HUBIERA SIDO DE TI, SI HUBIERAS DEJADO MORIR A TU APÓSTOL?" (Fidel Castro)
sábado, 28 de enero de 2017
JOSÉ MARTÍ, 164 ANIVERSARIO
Ojalá no mueras nuevamente en mármol, ojalá esta generación de la prisa y la inmediatez, no le despoje de su espiritualidad para dejarle en la frase hecha, la interpretación que conviene o la simulación adyecta, porque ser como tú es simplemente ser bueno, decente, humanista, solidario, para que la sociedad en que vivimos sea mejor, aunque le falten aún muchas cosas materiales por hacer, "¿CUBA QUÉ HUBIERA SIDO DE TI, SI HUBIERAS DEJADO MORIR A TU APÓSTOL?" (Fidel Castro)
viernes, 27 de enero de 2017
MARTÍ Y NUESTRA AMÉRICA
José
Martí el Apóstol de nuestra
independencia y la figura más alta de nuestra cultura, su pensamiento es algo
que todos los cubanos y los latinoamericanos debemos conocer.
Él fue un hombre muy preocupado por los
destinos de la América
que había sido colonizada por los españoles, esa que hoy conocemos como América
Latina y él llamó Nuestra América.
¿Por qué la llamó Nuestra América? Él decía que
la América de habla hispana era una sola, con muchas cosas en común entre
nuestros pueblos y muy diferentes a la América de habla inglesa, que era la
otra América, con otros intereses, cultura y costumbres.
A lo
largo de buena parte de su vida José Martí escribió para los periódicos de los países de América
Latina: Argentina, Venezuela, México, entre otros. Siempre trató de enseñarles
a los pueblos de esos países, cómo era la vida en los Estados Unidos, de que
forman vivían, sus preocupaciones por el dinero y la falta de sentimientos
elevados como la solidaridad, el
desinterés material, altruismo, la filantropía o la generosidad, como
cualidades de la sociedad.
Les
advirtió que en ese país había hombres poderosos que querían dominar a las
naciones de Latinoamérica y someterlas política y económicamente, así como
arrebatarle sus riquezas. En los social esta clase rica de esa nación, veía a
las sociedades de Nuestras América como inferiores, incapaces de trabajar para
desarrollarse e interesados solo por las diversiones y el placer.
Por
esta razón Martí abrazó la idea bolivariana de unir a todos los países de
América Latina en una sola nación para poder avanzar e impedir ser dominados
por el “norte revuelto y brutal que nos desprecia”, como el calificó a
los Estados Unidos.
En su
última carta a Manuel Mercado, el 18 de mayo de 1895, un día antes de caer en
combate, Martí le expresó a su amigo sus preocupaciones políticas, por las
intenciones del imperialismo yanqui para dominar a nuestros países y le dice: “Cuanto
hice hasta hoy y haré es para eso”...”viví en el monstruo y le conozco su
entrañas y mi honda es la de David”
Ese es
nuestro José Martí el hombre que no solo luchó por liberar a Cuba del
colonialismo español, sino impedir que los norteamericanos dominaran a la América Latina, esa
que él quería próspera, feliz y unida y que hoy recoge su honda para enfrenta
al “Gigante de siete leguas”
jueves, 26 de enero de 2017
JOSÉ MARTÍ, PENSAMIENTO AMBIENTALISTA
José Martí, dibujo de Orestes Suárez
Revista Zun Zun, 1985
“Vivir
en la tierra no es más que un deber de hacerle bien”
“Si la tierra espera y oye, ¿por qué
no hemos de
bajar la mano amiga hasta la tierra?”
José
Martí
Unos años atrás, hice un comentario a cerca de las problemáticas ambientales de
nuestro planeta y la necesidad de poner oídos y manos para mejorar la casa de
todos. De allá a acá han pasado muchas cosas, la alarma se ha disparados, pero
los que tienen los botones para hacer algo están muy ocupado haciendo la guerra
en nombre de la paz, dando zarpazos a
diestra y siniestra y tratando de acomodar el mundo a su modo, el egoísmo y la
cordura se juegan el futuro de la tierra, nuestra casa azul y verde dentro de
la cual no nos llevamos muy bien esos que nos llamamos “humanos”, “creación
superior de la naturaleza” y otras lindas referencias que hablan más de nuestra
autosuficiencia que de nuestra inteligencia.
Al margen de la cantidad de CO2 que
cada uno este dispuesto a emitir o no, se discute el futuro, la permanencia o
no de este extraordinario proceso cósmico que llamamos “vida” y que, teoría
aparte, puede ser que sea único en la inmensidad material que tanto nos aturde
cuando oímos hablar de ella a los científicos.
La racionalidad, esa que nos hace humano parece faltar cuando se tratan temas
tan cardinales y todo porque los que tienen mucho, desde el punto de vista
material, no quieren ceder un poco de sus privilegios y prefieren desaparecer a
lo grande, que convivir de forma más sencilla y “racional” con esos que somos
las ⅔ parte, “los pobres de la tierra”.
¿De qué hablamos? De supervivencia, de futuro,
de paz, de bienestar, pero, “para todos” y ese todo somos la aldea global de
todos los colores, de todos los pensamientos, de todas las orientaciones
espirituales, sexuales y de género, esos somos el mundo, una especie en vía de
extinción, pero con la solución en sus propias manos, ¡busquémosla!
Para ayudar un poco a buscar la solución me
remito a la persona que más conozco después de mí, José Martí, el hombre que no
me canso de decir fue un humanista extraordinario, el mismo que en medio de
tareas que fueron para él de mucha importancia y a fines del siglo XIX cuando
esta espiral de envenenamiento de la tierra comenzaba, escribió lo siguiente:
“Comarca
sin árboles, es pobre. Ciudad sin árboles, es malsana. Terreno sin árboles,
llama poca lluvia y da frutos violentos. Y cuando se tienen buenas maderas, no
hay que hacer como los herederos locos de grandes fortunas, que como no las
amasaron, no saben calcular cuándo acaban, y las echan al río; hay que cuidar
de reponer las maderas que se cortan, para que la herencia quede siempre en
flor; y los frutos del país solicitados, y éste señalado como buen país
productor.
“La América, que sabe cuán
cruel y locamente se- cortan en los países hispanoamericanos sus magníficos
bosques de maderas ricas; que ve cómo, a pesar de una que otra ley desobedecida
o mal cumplida, casi en parte alguna resiembran lo que arrancan, sin pensar
que, como en algunos lugares acontece, las maderas son la única riqueza de la
comarca...”[1]
Son reflexiones muy específica sobre el tema
que más afectaba a la naturaleza de su tiempo, la deforestación, ese mal
agravado en el siglo XX y que hoy se une a la emisión desenfrenada de gases de
efecto invernadero, la caza indiscriminada de animales, el envenenamiento de
las aguas de ríos y mares y tantos otros males que nos han traídos el
“progreso” desigual y egoísta, que no impide las grandes desigualdades humanas.
Estas son solo unas palabras, como uno más de
los terrícolas, concientes o no del peligro y que no espera milagros, sino
acciones de los que deciden, expertos o no, políticos o científicos, aunque
cierren los ojos ante la realidad y sus intereses, vuelvo a Martí para cerrar:
“El mundo sangra sin
cesar de los crímenes que se comente en él contra la naturaleza”[2]
“... ¡qué enojo, el de la naturaleza
perseguida! Se vuelve hacia el hombre, y como el tigre al cazador, de un golpe
de grifo lo desfibra y aplasta. Gruñe y tiende.”[3]
“Estudiar las fuerzas de la naturaleza, y aprender
a manejarlas, es la manera más derecha de resolver los problemas sociales”.[4]
miércoles, 25 de enero de 2017
CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS
Grabado de A. Canet
En el proceso de
formación del pensamiento revolucionario cubano ha existido una articulación
armónica de las ideas de los más preclaros pensadores de la isla, José Martí
tiene como base las concepciones de cubanía que le llegan de hombres como Félix
Varela, José María Heredia y José de la Luz y Caballero, entre otros; lo que
unido a un pensamiento liberal y democrático que conoce de la tradición
occidental de la cual es deudor, va conformando una posición democrática
revolucionaria, que en su caso, lo lleva
a una radicalización antiimperialista frente a las posiciones expansionistas de
los Estados Unidos, una identificación de sus raíces con la América Latina y la
necesidad unitaria de esta para enfrentar los nuevos retos que le imponía el
desarrollo del capitalismo a fines del
siglo XIX por la ambiciones de la oligarquía norteamericana.
El pensamiento social martiano se desarrolla a
fines del siglo decimonónico, cuando de forma impetuosa y peligrosa para los
pueblos se desarrolla en los Estados Unidos la fase superior del capitalismo,
el imperialismo; ese estadío capitalista en el que las poderosas fuerzas de la
oligarquía rebasan el marco de lo nacional para expandirse por las naciones de
menor desarrollo para subordinarlas a su modo de producción, bien como mercado
de sus productos, fuente de materia primas o sitios de expansión geopolítica.
En medio de este complejo proceso vive José
Martí, estudioso de los fenómenos sociales que se desarrollan en la rica nación
del norte y signado por una misión liberadora que le ha dado sentido a su vida.
Mucho antes de que maduraran en Cuba las simientes del marxismo ya José Martí
había definido una manera de pensar novedosa y autóctona, partiendo del
principio de construir una sociedad “con todos y para el bien de todos”,
para lo cual creó un Partido(Partido Revolucionario Cubano), que tenía como
misión no solo luchar por la independencia de Cuba y Puerto Rico, sino también
crear una república de hermandad, en la que necesariamente la sociedad tenía
que cambiar para cumplir ese reclamo de igualdad del que José Martí se hizo
eco.
Junto a esto el Apóstol, basado en su experiencia, sagacidad
política y conocimiento de la sociedad norteamericana, intuyó que en esa desmedida
ambición de la oligarquía yanqui había
un peligro que podía evitarse con la unidad de los países de América Latina,
esa que él llamó Nuestra América.
Tras su muerte en Dos Ríos y la salida de la
metrópoli española en 1899 se inicia la intervención norteamericana en Cuba y
posteriormente se proclama la República, entidad que nacía conculcada por las
condicionantes neocolonialistas que le impuso la Enmienda Platt. En ese
ambiente social las ideas de Martí comienzan a arraigarse y difundirse entre
los cubanos, venciendo una tendencia oficialista de las clases dominantes, que
pretenden presentarlo como un mártir de la independencia, de vida sacrificada y
destacada labor literaria; todo esto era verdad pero José Martí era mucho más
que eso, el verdadero sentido ideológico de su vida no se había materializado
en aquella república y es por ello que las nuevas generaciones de cubanos y su
vanguardia lo asumen en su intento por lograr el cumplimiento de sus sueños.
Este ideario martiano completado con su ética
humanista y su pedagogía avanzada y social se fortalece al ser retomada por la
generación de los años veinte del siglo anterior, jóvenes que como Julio
Antonio Mella, Rubén Martínez Villena o Juan Marinello, entre otros, abrazan el
marxismo como ideología social para luchar por los cambios que necesitaba la nación cubana, enriquecidos
de modo consciente y creciente con la ideología martiana.
Ellos fueron la base de la continuidad del
pensamiento social cubano que entronca con la Generación del Centenario del
Apóstol, encabezada por Fidel Castro y Abel Santamaría, martianos de corazón y
conocedores de las teorías marxistas.
Estos jóvenes de la generación del centenario[1] fueron los que organizaron el asalto al
cuartel Moncada en Santiago de Cuba, para dar inicio a las transformaciones que
necesitaba aquella república desigual y segundona, los que organizaron el
Movimiento 26 de Julio[2]
y lideraron la insurrección popular que
barrió no solo a la dictadura sino a todos los males de la sociedad cubana.
La Revolución Cubana, triunfante en 1959, auténtica y con una amplia base popular se
radicalizó en los primeros años de la década de los 60 en medio de la
confrontación abierta contra la oligarquía del país y los intereses de Estados
Unidos, su basamento martiano vino a unirse a las ideas marxistas y las
circunstancias determinaron compromisos y posiciones pero sin perder el rumbo social,
en constante perfeccionamiento en su búsqueda incesante por la plena igualdad
humana.
Martí tiene mucho que decirnos aún, el
perfeccionamiento de instituciones y el fortalecimiento de las bases económicas
de la nación cubana tiene que pasar por el pleno disfrute de todos los derechos
del ciudadano, de modo que nuestras instituciones no sean una parte del
engranaje burocrático que nos creamos y ahora nos frenan, sino contrapartes
reales y garantes del poder de las mayorías, eso es también pensamiento
martiano.
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