jueves, 26 de mayo de 2016

CUBA DE PUNTA A CABO


José Martí en la tribuna Antimperialista



Viajar en Cuba hacia adentro, es una aventura que ningún nacional debería perderse, por  aquello del "Realismo Mágico" o lo "Real maravilloso" que Gabriel García Márquez y Alejo Carpentier, vieron y acentuaron en nuestra forma de vivir  en estas tierras maravillosas  de América Latina. Si esto es verdad para el conjunto del Nuevo Mundo, el cubano tiene su pedacito de vida mágico-maravillosa.
 Somos isleños, producto de la mezcla racial y cultural más impresionante que se produjo en este hemisferio. Si a alguien le viene bien lo de "crisol de razas" es a esta isla, donde en 1959 se produjo una Revolución radical,  utópica y "cojonuda", así de sencillo porque en menos de tres años Cuba se convirtió en un laboratorio social  que tenía por fin fundamental el "mejoramiento humano”, la dignidad de la gente "sin historia" y la realización de un sueño de cambios que  nos puso frente al capitalismo mundial liderado por los Estados Unidos, ese vecino que ha hecho todo por destruir el sueño de la mayoría, satanizando la obra de la Revolución, a  sus líderes históricos y a este pueblo siempre en tensión, siempre soñando, siempre sonriente y cantando, pero nada ingenuo.
 Esto no se ve en los libros, ni en las teorías sociales, esto se ve en las calles, conversando con esta gente mía, que critica sin miedo, debate en la calle en alta voz y conoce sus derechos sociales, tan pegados a su siquis que no dudará de creer extraterrestre a quien le trae, el “cuento chino” del “cambio pa’tra” olvidando que este pueblo ya dijo hace mucho tiempo que “pa’tras ni pa’coger impulso”, esa es mi gente, la que sabe distinguir el grano bueno de la paja estéril, ese que no se dejará dividir, ni por género, ni razas, ni generaciones, porque ya comprendió que estemos donde estemos somos cubanos, caigamos donde caigamos, estemos donde estemos y eso implica mucho.


miércoles, 25 de mayo de 2016

SIN DERECHO A CANSARSE


EN TIEMPOS DE OFENSIVAS DERECHISTAS Y CUANDO UNO VE DESPLAZARSE LA RAZÓN AL ESTÓMAGO O A LAS CUENTAS INFLADAS POR LA CORRUPCIÓN Y LA FALTA DE LEALTAD AL SUPREMO, QUE ES EL PUBELO, ES BUENO DE CUANO EN CUANDO HACER REAFIRMACIÓN DE FE EN LO QUE UNO CREE, EN LO QUE UNO PARTICIPA, EN LO QUE UNO DEFIENDE, POR ESO ME ENORGULLEZCO DE SER CUBANO, REVOLUCIONARIO Y DE MENTALIDAD ABIERTA AL FUTURO, QUE NO ES LA REPETICIÓN DE LA HISTORIA, SINO LA CONSTRUCCIÓN DE UN MUNDO MEJOR, CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS.  SALUDOS A TODOS, ESTOY DE VUELTA

viernes, 6 de mayo de 2016

CUBA, EL PAÍS DE MODA





POR ELLOS LO HACEMOS 

Cuando oigo eso de que "Cuba está de moda", pongo en guardia mis sentidos, porque estar de moda es un modo frívolo de reconocimiento a un país que entró en la órbita mundial en 1959 cuando se dio una revolución más grande que su isla, cerrando garitos, nacionalizando empresa yanquis, diciéndole la verdad a quienes  se le temía e inaugurando una nueva  forma de relacionarse con el mundo, ayudando a cambio de nada, sin pedir nada, sin  decir mentiras, ni callar verdades, todo lo cual crea enemigos y enemigos poderosos que hicieron todo lo posible por barrer el mal ejemplo de la revolución Cubana, la utopía caribeña que vivimos y vivimos con orgullo, aun los que salen al mundo en busca de mejores oportunidades, aunque el gorrión se los coma y la realidad de su isla quede como espita pequeña pero imperecedera en el corazón.
 Cuba está de moda, porque no es perfecta pero ha tratado de serla, luchando contra lacras y marginalidades, aunque aún persistan, peleando por la igualdad, aunque nos queden egoístas, con índices de salud, educación y tranquilidad ciudadana que son nuestro orgullo y aceptando el reto de  vernos en las marquesina de la frivolidad y que muchos "inditos y mulaticos” lo acepten como la "fama" como la más cultura que debemos desarrollar.
 Esa es nuestra batalla, sin reprimir, sin rendirnos, sin claudicar, sin bajar la cabeza, seguiremos luchando por nuestra herejía de justicia social e igualdad para todos. ¡SIRVIÓ!

jueves, 5 de mayo de 2016

LA IDEOLOGÍA DE JOSÉ MARTÍ





“Dos Ríos”, pintura de Esteban Valderrama

 Dentro de algunos días arribaremos al aniversario 121 (19 de mayo de 1895) de la muerte en combate de José Martí, el preclaro organizador de la continuidad de la contienda por alcanzar la definitiva independencia en Cuba.
 Mucho se discute aún si debió o no venir a Cuba en aquellos momentos iniciales  de la campaña por liberar la isla, quien haya leído sus escritos o tenga nada más que una leve noción de las ideas que defendió, de la ética que lo acompañó, no dudará que ese era el lugar donde quería estar.
 Había logrado después de muchos esfuerzos poner de acuerdo a todos los que querían la independencia, unirlos alrededor de este objetivo, lo cual no significó que todos tuvieran la misma visión del país que querían.
 Aún resuena su rotundo “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”, de un alcance social muy profundo a fines del siglo XIX, idea que aglutinó alrededor del Partido Revolucionario Cubano, a las clases humildes de la emigración cubana, ya concientizada, aglutinadora de todos los elementos de la racialidad cubana, pero también aglutinó a sectores intelectuales, de la clases media y en sentido general a la pléyade de veteranos de la Guerra de los Diez Años.
 Su presencia en Cuba era imprescindible para dar a la Revolución Independentista el carácter  radical, más allá de la mera consecución de estatus de República y para lidiar con el peligro de anexión a los Estados Unidos, acariciado no solo por factores externos a la sociedad cubana, sino también a poderosos intereses económicos de la isla, ampliamente decidido a asegurar sus intereses en cualquier escenario futuro.
 La muerte de José Martí, fue la desgracia de la Revolución iniciada por él, el partido  que fundó pasó a manos de fuerzas moderadas que hicieron letra muerta los postulados sociales contenidos en sus bases, que olvidaron el compromiso de la lucha anticolonial por la hermana isla de Puerto Rico, que convirtieron este organismo de movilización social en un mero gestionar de expediciones con armas y avituallamientos para la guerra, necesarias, pero al mismo tiempo deformación del fin aglutinador de la organización creada por el Apóstol.
 Al crearse el Gobierno de la República en Armas brotaron los personalismos elitistas, el divorcio del gobierno y el brazo armado de la Revolución, el racismo apenas contenido en algunas de las figuras de aquel órgano de la Revolución y el sordo afán de restar mérito y poder ejecutivo al Ejército Libertador.
 Esas condiciones llevaron a la débil participación política de los cubanos en la toma de decisiones durante la intervención norteamericana en la guerra y en el período de ocupación (1899-1902), sin reconocimiento de las fuerzas contendientes, Estados Unidos y España, los cubanos fueron los “invitados de piedra”
 Nada preocupaba tanto al interventor yanqui como el Ejército Libertador cubano, armado, bien dirigido y relegado, pero tenso ante la posibilidad de la anexión.
 Las maniobras políticas del ejército de ocupación en aquellos tres años fue desmantelar los mecanismos de la Revolución Independentista, su brazo armado, su gobierno, su partido, restar capacidad de respuestas a sus pretensiones, dividir a los cubanos y aliarse a los sectores más conservadores, antiguos aliados de la metrópoli española y ahora al lado del poder ocupante.
 La ocupación norteamericana fue el fraude para acabar con la Revolución Independentista organizada por José Martí, su figura se redujo al símbolo del martirologio, sus ideas, casi desconocidas en su isla, su partido disuelto por Tomás Estrada Palma, “porque ya había cumplido su cometido”, el Ejército Libertador licenciado y decepcionado, Máximo Gómez depuesto por el Gobierno de la República en Armas y ese gobierno autodisuelto por su impopularidad ante el hecho consumado de destituir al Generalísimo.
 Nada quedaba en un año de aquel pujante movimiento independentista que había puesto en jaque a la Monarquía española.