viernes, 19 de febrero de 2016

LA IDELOGÍA DE LA BONDAD



"La prisión del alma"
Digna Martínez
Pintora Cubana 


El ser bueno da gusto, y lo hace a uno fuerte y feliz
José Martí

 La sociedad contemporánea parece regida por una competitividad egoísta que persigue el éxito a toda costa y costo, no importa quién caiga, no importa a quién lastimo, no importa cómo lo consigo, lo importante soy yo y mis intereses. Incluso en sociedades inclusivas, como es la nuestra en Cuba, se aprecia un crecimiento del individualismo feroz y despiadado que pasa por encima de los intereses del otro, porque no me importa o porque lo veo como un competidor y no como un semejante.

 Desde finales del siglo XIX nuestro José Martí nos deja un legado que centra sus principios alrededor de la BONDAD como umbral para el desarrollo de la personalidad individual y de las sociedades en general.

“Ser bueno es mejor que ser príncipe”, le dirá a los niños en su revista “La Edad de Oro” colocando el valor de la bondad por encima de los intereses del poder y el poseer egoísta, con un principio de misericordia  que no es monopolio de los místicos y de los creyentes sino del hombre, del ser humano cuando se encuentra en sí mismo y se da a causas altruistas o simplemente vive bajo los principios de compartir el pan y la sapiencia con sus hermanos, no solo los de carne sino los que lo son solo por ser criaturas de la naturaleza e incluyamos a todos los seres vivos.

 Un mundo como en el que hoy vivimos, con brotes de guerra por todas partes, conflictos de poder, riquezas mal habidas, desigualdad extrema, desplazamiento humano por cientos de motivos, y mucha muerte inútil que incluye ese cruel concepto de “daños colaterales” que no son otros que seres humanos pereciendo en medio de conflictos que no provocaron, que no quisieron y que simplemente llegó hasta sus puertas para segar sus vidas.
 Abramos paso a la ideología de la bondad, de la humildad ante la desgracia del otro y meditemos en las palabras de Martí que hoy me sirven se exergo: “El ser bueno da gusto, y lo hace a uno fuerte y feliz”

martes, 16 de febrero de 2016

REVOLUCIÓN, AÑO 58





Para los que hemos crecido toda la vida (o casi) dentro del proceso revolucionario cubano, es hora ya de recordar y pasar revista a lo ganado, lo perdido y lo deseado.
 Lo ganado es por sabido aburrido para los que viven en esta isla, crecimos como pueblo, aprendimos que teníamos dignidad colectiva y que era hermoso soñar con una utopía de país igualitario, de “derechos fundamentales”, aunque por el camino se quedarán algunos deseos y derechos individuales, que en medio de la euforia justiciera, no creímos necesario defender, bien porque había otras prioridades o porque el enemigo, real y sobredimensionado podía aprovecharse de esas debilidades para dividirnos o simplemente anularnos como pueblo, eso que en mi tiempo se llamaba “diversionismo ideológico”, concepto político del cual estoy muy claro, pero que fue aplicado sin ton ni son a todas las esferas de la vida del cubano sesentón hacía atrás.
 En cada momento en que una crítica se hizo incomoda, esa fue la base de la “doble moral”, ese modo ético de actuar cuando se quiere vivir con un poco de comodidad, aunque se corriera el peligro de ser tildado de “pequeño burgués”, da risas, un pequeño burgués con libreta de abastecimiento y un “todo incluido social” que funcionaba en la mente como un acomodado adormecimiento para no ver lo mal hecho.
 De aquellos vientos son estas tempestades éticas que hoy nos azotan,  la familia era importante siempre y cuando se “integrara” más a lo político que a su papel de formar  la personalidad individual de los miembros menores, que un día llegados de las “becas” nos verían como extraños de fines de semana que apenas sabía de nosotros.
 Censuras, verdades a medias, ateísmo aparencial, integración grupal y colectiva y una crisis de éxodo cada diez años, a modo de escape para los enajenados, era el modo de convertirse de “hombre nuevo” es “escoria”, en medio de un intenso y duro ámbito social donde la cortedad espiritual estaba provocada por el exceso de promoción del “futuro luminoso” que nunca llegó.

martes, 29 de diciembre de 2015

¡FELIZ AÑO NUEVO!






CON TODO EL COMPROMISO SOCIAL QUE SIEMPRE HE LLEVADO CONMIGO, QUIERO ENVIAR A MIS AMIGOS Y LECTORES UNA FELICITACIÓN CALUROSA Y REVOLUCIONARIA DESDE ESTA ISLA PEQUEÑA PERO TRASCENDETE, CAPAZ DE REHACERSE DESDE SUS GRANDEZAS Y DIFICULTADES, CON UN PUEBLO GRANDE CRECIDO EN MEDIO DEL RETO MÁS GRANDE QUE LA HISTORIA PUEDE PONERLE A UN PUEBLO: SER DAVID CUANDO SE TIENE UN GOLIAD DELANTE, PERO SIEMPRE CON UNA SONRISA, SIN MIEDO, PERO SIN ODIOS, HACIENDO POR EL FUTURO COMO EL PRIMER DIA Y CON LA GRANDIOSA COINCIDENCIA HISTÓRICA DE VER CRECER UNA REVOLUCIÓN MÁS GRANDE QUE NOSOTROS MISMOS.
 UN ABRAZO Y QUE LA ZURDA SEA LA MANO PREDOMINATE EN ESTE NUEVO AÑO QUE SE PRESENTA RETADOR PARA MUCHOS AMIGOS Y PARA NOSOTROS.

Nota: Dibujo tomado del periódico Tribuna de La Habana, 27/12/2015