martes, 6 de diciembre de 2016

LA BASE NAVAL DE GUANTÁNAMO

Base Naval de los estados Unidos de América en la entrada de la bahía de Guantánamo, Cuba
 


La primera presencia de los Estados Unidos  en la bahía de Guantánamo fue  un batallón de marina que desembarca el 10 de junio de 1898, ocupando la estratégica entrada de la misma, allí se produjeron las primeras bajas estadounidense de la guerra Hispano-Cubano-Americana,  dos infantes de marina muertos el 11 de junio.
Cinco años después, el presidente Theodore Roosevelt  firmó un acuerdo con el  gobierno de Cuba, arrendando la bahía por 2.000 monedas de oro anuales en un acuerdo que tiene como base la Enmienda Platt impuesta por los Estados Unidos al nuevo gobierno cubano.
El acuerdo de arriendo firmado el 16 de febrero de 1903, concedido a los EE.UU. “el derecho de utilizar y de ocupar las aguas adyacente a las áreas de dicha porción  de tierra y de regar… y de hacer  todas las cosas necesarios para preparar la condiciones  para el uso como estaciones carbonera o navales solamente, y para ningún otro propósito.”
El 2 de julio de 1906, poco antes de la segunda intervención militar yanqui en la isla, se produce la firma de un nuevo acuerdo para el arriendo de nuevos terrenos aledaños a la bahía de Guantánamo para ampliar la Base Naval ya existente a las dos orillas de la entrada, a cambio de  la renuncia a las otras  bahía que habían pedido en arriendo en la isla de Cuba.
La base naval en la bahía de Guantánamo, es el enclave militar más antiguo de los EE.UU., tiene un área de 45 millas cuadradas (117.6 kilómetros cuadrados), similar al  tamaño de la isla de Manhattan y cumplía en principio un objetivo estratégico por su posición frente al mar Caribe y el Canal de Panamá.
Después de que la anulación de la Enmienda Platt  en 1934, un nuevo arriendo fue negociado entre la administración de Roosevelt y el gobierno cubano de turno.
 Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el Gobierno Revolucionario dejó de cobrar el arriendo y exigió a las autoridades de Estados Unidos la devolución del territorio de la Base Naval, exigencia que sigue en pie.

lunes, 5 de diciembre de 2016

UN GIGANTE DE IDEAS Y EJEMPLOS

Tumba de Fidel en el cementerio de santa Ifigenia, Santiago de Cuba, junto al Mausoleo de José Martí



Hemos vivido días formidables, de esos que hacen crecer a la gente y madurar los procesos sociales que viven, para los cubanos la muerte de Fidel fue en principio tristeza y dolor por la pérdida física del líder que aunque alejado de la política hace una década seguía acompañando con sus atinadas reflexiones, sus contantes preocupaciones y esa forma de estar siempre trabajando, investigando y siendo útil.
¡Qué ejemplo, para tanto vago, gente esperando que la orienten, acomodados y malagradecidos!
De todos modos para el que quiera seguir este camino de dignidad y patriotismo que él reavivo en Cuba, están sus ideas, desgranadas en cientos de discursos, conferencias, conversaciones y en su ejemplo, ese que lo hace equiparable a José Martí, de quien es deudor, pero al mismo tiempo inédito, porque le tocó gobernar y gobernar es desgastarse, tomar decisiones  buenas o malas, pero necesarias, convencer cuando algo necesario es impopular, cuando  tiene que rectificar el rumbo, cuando se cierra los caminos y sabe que no hay marcha atrás, ese es el FIDEL, el que hoy sembramos en una piedra de su Sierra Maestra allá en la ciudad de sus amores, Santiago de Cuba, el mismo que desdeñó  halagos y prebendas, que no quiso ver un culto a su persona y que ya muerto solo quiere ser el compañero de ruta de los que continuemos su obra, halando fuerte el carro de la historia, para que la banalidad  burguesa no lo estanque y podamos seguir haciendo la república de Martí y de Fidel: “CON TODOS Y PARA EL BIENDE TODOS”

jueves, 1 de diciembre de 2016

EL HOMENAJE AL LÍDER



Foto tomada del periódico Venceremos de Guantánamo

Una de las polémicas más enconadas del marxismo, es el tratamiento de la figura del líder, en cuanto guía de un proceso, conductor de  pueblo, de un partido y por qué no reafirmador de sueños.
 Por desgracias los ejemplos que abundan en la historia alrededor del culto a la personalidad desde el inicio de la Historia es su endiosamiento, voluntarismo y sometimiento de todos, por las buenas o por las malas, muchos de ellos llegando al ridículo cruel en el afán de mantener su poder.
 Yo solo soy un ciudadano de la época de Fidel y de él aprendí que el líder debe ser tan bueno como el mejor de los ciudadanos que conduce, pero que la humildad, la preocupación por el último de los gobernados, debe ser tan importante como las ideas alrededor del ecumenismo y las hegemonía.
 Para él la humanidad no era la abstracta bola de gente que sigue a un caudillo, esperando resolver sus problemas fundamentales, era un conjunto de personas individuales que merecía la dignidad de vivir con lo mínimo necesario para desenvolver su vida, para eso luchó, para eso fue la Revolución, aunque no siempre los sueños pudieron ser absoluta realidad.
 Su preocupación por el ser humano fue un evangelio y muchas veces lo hizo en silencio, sin dejar que la propaganda divulgara el gesto.
 Siempre el más humilde, siempre el primero para decir valientemente los problemas que aquejaban al pueblo, siempre David para poner la piedra donde doliera más en las intenciones de los enemigos de clase; siempre estudioso, siempre críticos contra los conformistas, los chapuceros, los cuadrados, los leguleyos sin base, los traidores, los acomodados, los serviles; es el Fidel que aprendí a querer desde mi casa con la confianza, casi fe, de mis padres y hermanos mayores, desde la lectura y la escucha de su verbo humano, cálido y firme e incluso cuando ya crecido tenía  criterio propio, discrepé de decisiones, critique fallos y errores, rumbos que no logramos, metas que no alcanzamos, pero siempre me acordé de aquellas palabras del tabaquero anónimo al que le preguntaron allá en Tampa si entendía todo lo que decía Martí y su respuesta fue esta frase lapidaria de pueblo: “NO LO ENTIENDO PERO LO SIGO”
 Eso no es fanatismo, es intuición de pueblo, que en procesos sociales siempre dice la última palabra y  nunca han sido paseo de carrozas.