Homenaje
de pueblo en un twitter de un “Pedro el Loco”, que pudiera ser un “Liborio” o
un “Loquito” de Nuez, figuras símbolos del pueblo que se unen en este hermoso
mensaje para la eternidad: “FIDEL DILE A MARTÍ QUE LO LOGRAMOS QUE HICIMOS UNA
PATRIA “CON TODOS Y PARA EL BIEN DE TODOS”
miércoles, 30 de noviembre de 2016
lunes, 28 de noviembre de 2016
CUBA POST CASTRO
En
la página del periódico Venceremos de Guantánamo encontré este afiche que me
pareció muy a tono con lo sentimiento de continuidad revolucionaria de los
cubanos, resumen de ese primer afiche aparecido tras el triunfo de la Revolución
Cubana en 1959, pero ahora multiplicando aquella imagen del gran Eladio Rivadulla
que inundó La Habana en aquel enero de gloria. Lástima no saber quién es su
autor para darle el crédito que merece, pero igual comparto el sentimiento de
la obra y sé que es un sentir mayoritario en estas horas de tristeza por la
partida del líder, pero de alegría por su multiplicación entre nosotros.
FIDEL ES CUBA
No hay forma de conformarse con la muerte, siempre queda la
rebeldía de negarla cuando nos toca tan hondo que no podemos eludirla. Entonces
comienza la leyenda a tejer su manto y mistificar la figura de carne y hueso
que caminó entre nosotros, que compartió nuestra época, que influyó tanto
en nuestra formación y en nuestra vida, que nos queda el vacío de saber que ya
no está.
Fidel ya no está entre los vivos, para los cubanos, de cualquier ideología no dejará de tener connotación este hecho, su legado humanista y revolucionario es su herencia más importante y habrá que forjarlo en todo un pueblo, para alcanzar su estatura.
En lo personal, Fidel significó mucho en mi vida, desde la niñez crecí pendiente a lo audaces cambios que en los años 60 se produjeron en Cuba, mi familia humilde fue miliciana, constructora de la nueva sociedad, alfabetizadores mis hermanos mayores, fundador de ls Comités de Defensa de la Revolución mi padre y mi madre, gente integrada como se decía entonces, sin que nadie los obligara, sin que mediara nada más que la convicción profunda de que todos aquellos cambios eran para bien y le beneficiaban.
Cuba es Fidel y Fidel es Cuba, así crecí, a veces en medio de grandes precariedades de gente pobre que seguía teniendo poco, pero estaba segura que no era por falta de voluntad política o por el robo de los dineros del estado, sino porque habíamos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos y teníamos frente a nosotros a un Imperialismo duro y despiadado, capaz de cualquier cosa por destruir el ejemplo de Cuba.
La Revolución nos ha forjado en la idea de solidaridad humana que engrandece la paz entre personas y entre pueblos, fuimos y somos humanistas, porque compartir el poco pan que teniamos, era un modo de crecer en la escala humana; fuimos más preparados, con mejor salud, la dignidad humana está en el primer plano y cada uno de nosotros sabe que toda la obra de la Revolución nos pertenece porque la hemos construido entre todos. Eso lo fuimos aprendiendo con Fidel, con su ejemplo, sus palabras y la conducción firme de una nación que sigue siendo una espina atravesada en la garganta de los que creen ser dueños del mundo.
Gracias Fidel por ese ejemplo, por ese desvelo, por esa firmeza, por esa preocupación por cada ser humano, por todas esas ideas que conforman un ideal para la sociedad futura que seguimos soñando, mientras seguimos adelante.
Fidel ya no está entre los vivos, para los cubanos, de cualquier ideología no dejará de tener connotación este hecho, su legado humanista y revolucionario es su herencia más importante y habrá que forjarlo en todo un pueblo, para alcanzar su estatura.
En lo personal, Fidel significó mucho en mi vida, desde la niñez crecí pendiente a lo audaces cambios que en los años 60 se produjeron en Cuba, mi familia humilde fue miliciana, constructora de la nueva sociedad, alfabetizadores mis hermanos mayores, fundador de ls Comités de Defensa de la Revolución mi padre y mi madre, gente integrada como se decía entonces, sin que nadie los obligara, sin que mediara nada más que la convicción profunda de que todos aquellos cambios eran para bien y le beneficiaban.
Cuba es Fidel y Fidel es Cuba, así crecí, a veces en medio de grandes precariedades de gente pobre que seguía teniendo poco, pero estaba segura que no era por falta de voluntad política o por el robo de los dineros del estado, sino porque habíamos hecho una Revolución más grande que nosotros mismos y teníamos frente a nosotros a un Imperialismo duro y despiadado, capaz de cualquier cosa por destruir el ejemplo de Cuba.
La Revolución nos ha forjado en la idea de solidaridad humana que engrandece la paz entre personas y entre pueblos, fuimos y somos humanistas, porque compartir el poco pan que teniamos, era un modo de crecer en la escala humana; fuimos más preparados, con mejor salud, la dignidad humana está en el primer plano y cada uno de nosotros sabe que toda la obra de la Revolución nos pertenece porque la hemos construido entre todos. Eso lo fuimos aprendiendo con Fidel, con su ejemplo, sus palabras y la conducción firme de una nación que sigue siendo una espina atravesada en la garganta de los que creen ser dueños del mundo.
Gracias Fidel por ese ejemplo, por ese desvelo, por esa firmeza, por esa preocupación por cada ser humano, por todas esas ideas que conforman un ideal para la sociedad futura que seguimos soñando, mientras seguimos adelante.
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