lunes, 19 de octubre de 2015

LA CUBANÍA




Mañana es 20 de octubre, la alharaca es grande en los medios de difusión cubana y en la instituciones oficiales, sean o no de la cultura, para recordarnos el concepto que ellos tienen de “Cubanía” que por lo general va más a la tradición, la historia y los “valores perdidos”, que a la realidad cubana actual, tan distinta, digamos para no ir más lejos, que a la concepción que teníamos a finales del siglo XX.  
 Un 20 de octubre de 1868 las fuerzas independentistas cubanas entraron a la ciudad de Bayamo, en medio de estas huestes había un hombre Perucho Figueredo, que meses antes había presentado en la Iglesia Mayor de la ciudad una “sospechosa” pieza musical muy cercana a la Marsellesa francesa, no tenía letra pero en la mente de muchos de los presentes quedaron los acordes marciales de aquella melodía.  
 Cuenta la tradición histórica que el pueblo bayamés recociendo a Perucho entre los insurrectos que entraban a su villa y comenzaron a pedirle la letra para esa melodía que vibraba con esperanza en sus mentes, nació la letra para la “Bayamesa”, nombre oficial del que sería por derecho propio nuestro “Himno Nacional”
 Era ocho estrofas y dudo que el pueblo se las aprendiera de una sentada como dicen que ocurrió en aquella plaza, en cambio grabó las dos primeras estrofas, vibrantes, convocadoras e imperecederas, que nos ha acompañado en las verdes y en las maduras en más de siglo y medio de lucha por ser nosotros mismos.
 Esa es la historia del himno y de la reafirmación de la cubanía en un acto que está más ligado a la rebeldía del cubano que a su amplio acervo cultural, aunque pensándolo bien esa REBELDÍA es parte de esta cultura nuestra.

lunes, 21 de septiembre de 2015

“QUIEN NO VIVE PARA SERVIR, NO SIRVE PARA VIVIR”





Gracias Isaías por sus palabras, ayer el cardenal Jaime Ortega decía una verdad muy grande "la Iglesia en Cuba es pobre", el estado cubano tampoco es rico, hace el milagro de los panes y los peces para mantener las conquistas sociales de la Revolución y lo logra, cuidando al más desvalido, al  "más pequeño" como dijo el Papa Francisco, pero no se puede repartir lo que no se tiene y lo que he visto crecer entre nosotros es el egoísmo, "mi ganancia primero" y los demás que se las arreglen. Tal vez estos egoístas son los que quieran luego pasar por el “ojo de una aguja” para llegar al cielo.
 Lo realmente triste es que sigamos siendo una masa pasiva esperando que caiga el “maná” del cielo y muchísimos no quieren trabajar porque gana muy poco y en el “invento” encuentran una mayor tajada.
 La vocación de servir, tan humana, se aleja en la medida que las personas se acomodan, se llenan de cosas que no se llevarán al otro mundo, ni lo definirán en el recuerdo de los que le aman: espiritualidad, entrega, servicio al prójimo, de todo eso ha estado llena la Revolución a lo largo de estos años, aunque también he visto crecer a los fariseos a la sombra de sus propias palabras y mantenidos con el sacrificio ajeno, con inacción no hay Revolución y créame lo único que me separa de los creyente es que no creo en la otra vida, si Dios nos hizo a su imagen y semejanza, estará contento con los que servimos bien al hermano sin esperar nada a cambio.



Palabras del Papa Francisco en la homilía de la La plaza de la Revolución en La Habana. 20/9/2015